Dentro del núcleo, ¿hay algo?

Sí, dentro del núcleo de cada átomo, descubrimos más cosas. El átomo es como una matrioska o muñeca rusa: dentro de cada muñeca hueca, vamos encontrando muñecas aún más pequeñas.nucleoDentro del átomo (que imaginábamos como un campo de fútbol), fijémonos qué hay dentro del núcleo (aquella canica pequeña que había en el centro del campo), y vemos que hay bolitas apelotonadas, que resultan ser de dos tipos, y que llamamos protones y neutrones.

Son muy parecidos entre sí, casi 2000 veces más pesados que los electrones, aunque los neutrones son un pelín más gorditos. Para hacernos una idea de la diferencia de peso, podemos imaginar que si el electrón pesara lo mismo que un bebé al nacer, ¡el protón sería tan pesado como un elefante! Esto implica que casi toda la masa del átomo (95%) está concentrada en su minúsculo núcleo.

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Otra diferencia llamativa es que los protones tienen carga eléctrica, la misma que la de los electrones pero de signo contrario; sin embargo los neutrones, como su nombre indica, son neutros, no tienen carga.

Hay algo muy interesante: contamos el número de protones que hay dentro del núcleo, y resulta que cada átomo del mismo elemento de la tabla periódica (cada pieza de lego de la misma familia), tiene el mismo número de protones. Este número, es lo que diferencia a los distintos elementos, y se conoce como «número atómico Z«.

Pero…aún no hemos acabado: Si fisgoneamos dentro de los protones y neutrones, descubriremos más cosas. Pero esto lo dejamos para otro momento.

¿Y qué hay dentro de un átomo?

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Si nos asomamos dentro del átomo (dentro de cada una de las piezas de lego que forman la materia) usando una gran lupa (1), vemos que casi todo está vacío. ¿Pero cómo?, ¿no había más cosas dentro del átomo? Sí, por eso hemos dicho “casi”, así que para ver algo más que vacío, tendremos que coger una lupa muchísimo más grande.

Para entenderlo mejor, vamos a imaginar que el átomo es tan grande como un campo de fútbol. Entramos y está vacío. Pero como hemos dicho que tiene que haber algo dentro, decidimos buscar y buscar, y encontramos justo en el centro… ¡una canica!, eso es el núcleo del átomo, así de pequeño es en relación al átomo.

Pero no hemos acabado, hay algo más: hay un revoloteo de mosquitos por todo el campo, que no llegamos a localizar exactamente dónde están, pero que los sentimos zumbando de un lado a otro. Esos mosquitos son los electrones.

¡Increíble! Entonces la materia está formada por 100 grupos de pequeñas piezas de lego, los átomos, que resultan estar casi vacíos, salvo una nube de partículas diminutas, los electrones, revoloteando a sus anchas por todo ese espacio del que disponen dentro del átomo, y un núcleo pequeñísimo en el centro.

Los electrones ya no se pueden dividir más, son lo que se llaman partículas elementales. Sin embargo, si miramos dentro del núcleo (a través de la canica que encontramos en el campo de fútbol) vemos que hay más cosas. Pero sobre esto, hablaremos otro día.

¿Qué es un átomo?

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Si queremos saber qué es un átomo, vamos a centrarnos en todas las cosas que nos rodean y que conocemos: nosotros los humanos, las plantas, la tierra, el aire que respiramos, y también, los meteoritos, la luna… y a todo esto le vamos a llamar materia.

Pues bien, resulta que toda la materia está construida a partir de unas 100  familias de piezas básicas llamadas elementos, sí, los famosos elementos de la tabla periódica.

Es como si todo lo que está hecho de materia fueran construcciones de lego, donde las piezas de la misma familia son piezas iguales (1) del mismo elemento, y cada pieza es un átomo. Y lo curioso es que sólo necesitamos alrededor de 100 familias de átomos para construir toda la materia de la que estamos hechos.

Pero miremos dentro del átomo, dentro de cada una de esas piezas del lego de la materia ¿qué vemos? Sí, dentro hay cosas todavía más pequeñas, veámoslas. Dentro hay partículas. Pero esta es otra historia que contaremos otro día.

(1) algunas son un poco diferentes, pero sólo un poco, y se conocen como isótopos.