¿Auroras boreales en la península Ibérica?

Esta entrada del blog surgió por un comentario de mi suegra, Pilar, sobre unas luces de colores que vio en el cielo una noche en Soria, cuando era pequeña y que su madre, Geni, le había dicho que eran auroras boreales.

¿Cómo? ¿Auroras boreales en la península Ibérica? , es posible aunque raro, ya que no podemos observarlas con tanta frecuencia como nuestros vecinos de latitudes más altas, como Escandinavia o Rusia.

Gracias a entusiastas de las auroras, como Àlex Roca, podemos disfrutar de fotografías de auroras boreales en la península Ibérica, como las que vemos a continuación

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Fotografía de Àlex Roca. Aurora boreal en Hortoneda (Lleida), 20 noviembre de 2003

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Fotografía de Àlex Roca. Aurora boreal en Hortoneda (Lleida), 20 noviembre de 2003

¿Y por qué se forman las auroras boreales? Hay 3 ingredientes básicos:

1.- VIENTO SOLAR.

Lo forman partículas cargadas (protones, electrones y núcleos de Helio) que salen del Sol a gran velocidad (¡salen recorriendo 400 km en un segundo!) y en todas direcciones. Pero de todas estas partículas, para formar auroras, sólo nos interesan las que viajan en dirección a la Tierra.

Además, si queremos ver auroras en la península Ibérica (sobre ellas ha escrito artículos muy interesantes Jose M. Vaquero, profesor en la universidad de Extremadura) no es suficiente con un viento solar mediocre: necesitamos enormes cantidades de partículas que el Sol expulsa con gran violencia (“Coronal Mass Ejections” CMEs) cuando se producen fuertes tormentas solares (en la superficie del Sol aparecen zonas donde se crean intensos campos magnéticos que se retuercen, creando lazos que salen y regresan a la superficie).

Es mejor apreciar la grandiosidad de estas expulsiones con imágenes reales de la misión internacional SOHO (Solar & Heliospheric Observatory), en la que colaboran la ESA y la NASA.

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Imagen real de enormes emisiones de masa de la corona solar del 8 de enero de 2002, SOHO

2.- CAMPO MAGNÉTICO DE LA TIERRA.

La Tierra es como un enorme imán, y el campo magnético que crea a su alrededor, impide que el viento solar continúe su camino directo hacia la Tierra: lo desvía y lo obliga a rodear la Tierra a lo largo de una especie de escudo protector que la envuelve y que se alarga en una cola en la parte opuesta al Sol (es decir, en el lado de la Tierra donde es de noche).

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Representación artística de la magnetosfera. Solar Physics, NASA

Este escudo protector, que se llama magnetosfera, le va robando energía al viento solar y cuando ya ha acumulado bastante, empieza a acelerar electrones (de la magnetosfera, no del viento solar) que consiguen entrar por los polos del imán de la Tierra.

3.- ATMÓSFERA DE LA TIERRA.

Los electrones de la magnetosfera infiltrados en la atmósfera terrestre, empiezan a chocar con moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire, y les transfieren energía. Cuando el oxígeno y el nitrógeno recuperan su estado “normal”, la energía sobrante la liberan en forma de LUZ ¡y estas luces son las buscadas AURORAS boreales (o australes, si estuviéramos en el hemisferio sur)!

Por cierto, los distintos colores de las auroras dependen de la cantidad de energía puesta en juego en los choques, aunque, básicamente, el oxígeno produce los colores verde y rojo, y el nitrógeno, el azul.

Disfrutemos del siguiente vídeo, adaptado a los niños (y no tan niños).

Si quieres saber más, curiosea en la NASA (en inglés).

También puedes construir tu propia aurora con un simulador.

La “estrella” más brillante al atardecer o al amanecer

Venus

Todos hemos visto alguna vez a Venus: es esa “estrella” que brilla tanto en el cielo, al aterdecer o al amanecer (aunque no es visible todos los días del año) y que se conoce como el lucero de la tarde o del alba. Después de la Luna, es el objeto celeste que más brilla en el cielo.

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Foto: Venus and Jupiter in Morning Skies Credit & Copyright: Babak Tafreshi (TWAN)

Pero ya sabemos que Venus no es una estrella, sino uno de los 8 planetas que giran alrededor del Sol, el segundo más próximo.

¿Y por qué brilla tanto? Su atmósfera refleja más de la mitad de la luz que le llega del Sol, un 65% (se dice que tiene un albedo de 0.65). El albedo de la Tierra es de 0.38.

Y ¿cómo es Venus? Su tamaño es similar al de la Tierra y además tiene atmósfera, con efecto invernadero incluido, como nosotros. Cómo se parecen, ¿no? Pues no tanto, su atmósfera sería letal para nosotros por 3 motivos:

1. La atmósfera de Venus es pesadísima: si estuviéramos en su superficie sería como estar a mil metros bajo el agua (equivale a 90 veces la atmósfera terrestre).

2. Pero si ya parece terrible colocarse bajo su atmósfera, aún no hemos acabado. Hace muchísimo calor, casi 500ºC. ¿Y por qué? Su atmósfera produce un enorme efecto invernadero, debido al conocido CO2. Venus tienen la misma cantidad de CO2 que la Tierra, pero Venus tiene su CO2 en su atmósfera y la Tierra fundamentalmente en sus rocas.

El CO2 ha generado mucha polémica en nuestro planeta en los últimos tiempos. ¿Por qué? Muchos estudios científicos apuntan a que existe una clara relación entre el aumento de temperatura que estamos experimentando y el incremento de CO2 en la atmósfera ocasionado por la actividad humana desde el comienzo de la era industrial.

3. Pero todavía hay algo más en su atmósfera: hay nubes de ácido sulfúrico (es corrosivo y provoca quemaduras sobre la piel).

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Venus – Computer Simulated Global View Centered at 180 Degrees East Longitude. Photojournal. NASA. JPL

Además de las diferencias que hemos visto entre las atmósferas de Venus y la Tierra, existe otra más también curiosa: Venus gira sobre sí misma al revés de como lo hace la Tierra (y muchos otros planetas), y además lo hace lentamente: 243 días terrestres tarda Venus en completar un día, dura incluso más que su propio año, 224.7 días terrestres.

Para saber más: